martes, 11 de febrero de 2014

Lluvia

Hacía frío, y estaba calado hasta los huesos. Llevaba un buen par de horas lloviendo y parecía que nunca fuese a parar, la protección con la que me había provisto apenas servía ya de nada.
De repente ocurrió, tras moverse unas hojas de unos matorrales, apareció en mitad del camino. Estaba ahí mismo, de pie, ignorando por completo mi presencia.
Es el momento, ahora o nunca.



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